Obra Don UVA: Está en serio riesgo la atención de personas con discapacidad

La gran Obra de Don Uva asiste a personas con discapacidad, enfermos mentales y ancianos, son 54 alumnos que a diario concurren a la escuela integral, 100 personas adultas con discapacidad intelectual asisten al Centro de Día, alrededor de 15 personas tienen residencia permanente en el Hogar San José, mientras que la residencia Sagrado Corazón alberga a mujeres ancianas.

Las Hermanas Siervas de la Divina Providencia son una comunidad de mujeres consagradas a Dios con los vínculos religiosos de pobreza, castidad y obediencia.

“Estamos empeñadas en el servicio caritativo a los últimos entre los últimos, a quienes los demás rechazan, según el carisma del sacerdote del clero de Bisceglie, Don Pasquale Uva, nuestro Fundador”, explicó la hermana Carmen Patat, miembro de la congregación Siervas de la Divina Providencia. 

En su paso por nuestra emisora, la religiosa contó los orígenes de la congregación posterior a la primer guerra mundial en 1922, su llegada a la ciudad en Paraná hace mas de 30 años por mediación del cardenal Karlic cuando era presidente de la conferencia episcopal  y dio cuenta de la difícil situación económica por la que atraviesan los cinco institutos que componen la obra en su totalidad la mayoría de ellos ubicados en el barrio Paracao.

En dialogo con el programa “Entre Nosotros”, la religiosa comentó que “hoy no podemos encender las calderas para climatizar la pileta porque no podemos afrontar los gastos del gas”, dijo preocupada “lo que para algunos puede ser un lujo, para una persona que está 24 horas del día en una silla de ruedas poder entrar en una pileta climatizada, recibir masajes y poder moverse libremente en ella es un cambio de calidad de vida”, explicó.

“El problema económico es muy grande y estamos tratando de salvar las instituciones”, afirmó la hermana Carmen “nos mantenemos y mantenemos las instituciones con los aportes de las obras sociales cuyo monto de prestación lo establece el ministerio de salud en base a la ley nacional de discapacidad”, explicó.

“Se nos exige un montón de cosas: calidad del edificio y de la prestación; calidad de los alimentos, auditorias, todas exigencias que debemos responder en función de brindar un servicio de calidad a las personas con discapacidad”, especificó.

Así mismo dijo que “hace varios años venimos con descuentos en los pagos que son muy grandes, pasan a planillas complementarias y no se pagan, así mismo el aporte que dan las obras sociales por las prestaciones no se modifican en función de la inflación y la modificación de haberes que debemos pagar al personal que trabaja ”, mencionó “estamos asistiendo alrededor de 160 personas y 100 personas trabajando. Ya se nos hace imposible”, remarcó y prosiguió “pensar en cerrar una obra se nos parte el corazón por las personas que quedan sin atención y por los trabajadores que sosteniente sus familias, un receso de pago es una fuente de sufrimiento; estamos intentando todo para que no suceda” y remarcó "seguimos confiando en la divina providencia y en las personas de buena voluntad". 

30 años en Paraná

La obra de Don UVA se origina con la llegada a nuestro país desde el sur Italia de 3 religiosas (siervas de la Divina Providencia) que fundan esta institución en 1989, asistiendo a un grupo de ancianas de la ciudad, y luego a niños y adolescentes con discapacidad en la Parroquia del Carmen. Más adelante, y luego de varias mudanzas, las hermanas deciden invertir los ahorros de toda la congregación en Italia en esta estructura –que se finaliza en 1995- y que da servicios de escolaridad y pre talleres. Con el tiempo, se fue adaptando a los cambios normativos y sociales y en el 2014 abre el Centro de Día Don UVA.

Aquí audio completo. 

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