Más padres, menos riesgos: el desafío urgente de educar con presencia, autoridad y compromiso
En su columna semanal sobre familia y afectividad, María Pía del Castillo nos invita a tomar conciencia del rol insustituible de los padres en un tiempo marcado por la velocidad, los riesgos digitales y la fragilidad de los vínculos.
“Estamos viviendo un tiempo especial”, afirma María Pía del Castillo, directora ejecutiva de la Fundación Padres. Un tiempo donde todo cambia rápido, donde la tecnología atraviesa la vida cotidiana, y donde niños y adolescentes están expuestos a múltiples riesgos: desde el mundo virtual hasta el consumo de alcohol, drogas, bullying o grooming.
En este contexto, Pía plantea una pregunta que incomoda, pero interpela: ¿Por qué los padres parecemos anestesiados frente a una cultura que pone en peligro la vida de nuestros hijos? Muchas veces se piensa que no se puede hacer nada. Pero, según ella, no sólo sí se puede, sino que sí se debe.
La familia, más allá de su forma, sigue siendo el lugar donde se aprende a querer y a ser querido. Lo esencial —dice citando a la autora Marta John— es que todo niño y adolescente necesita adultos “responsables, pertinentes y afectuosos” que lo legitimen, lo contengan y le aporten los vínculos necesarios para construir su identidad.
¿Y cómo se encarna esa adultez significativa? A través de tres claves: presencia, autoridad y compromiso.
- Presencia, como participación activa en la vida de los hijos.
- Autoridad, como referencia clara y firme, no autoritarismo.
- Compromiso, no solo con los propios hijos, sino también con los amigos de nuestros hijos, con la comunidad educativa, con los chicos de nuestra sociedad.
“No se educa con sentimientos, sino con acciones. No con tareas, sino con hábitos. No con ideas, sino con modelos”, cita Del Castillo a Jaime Barilko. Por eso propone volver a entender a los padres como líderes en la vida de sus hijos, y define al líder como quien deja tras de sí la convicción y la voluntad de continuar.
Un verdadero liderazgo familiar implica energía, responsabilidad, sensibilidad, capacidad de diálogo, visión a futuro y una fuerte apuesta a la educación en valores. “Si hay más padres, hay menos riesgos. Mejores padres, mejores hijos, mejores argentinos”, concluye.
📌 Escuchá la columna completa de María Pía del Castillo en nuestro podcast.