Día de la Madre: un amor que deja huellas y nos acerca a Dios
En este domingo, Radio Corazón saluda con cariño a todas las madres, agradece el don de sus vidas y eleva una oración por quienes, con amor y entrega, acompañan el camino de sus hijos. Una fecha para celebrar, recordar y renovar la gratitud por ese amor que tantas veces se expresa en los gestos más sencillos.
Cada tercer domingo de octubre, en Argentina celebramos el Día de la Madre. Es una oportunidad para detenernos, mirar a nuestro alrededor y reconocer a quienes, con su presencia, sus cuidados y su entrega cotidiana, dejan una huella imborrable en nuestras vidas.
Ser madre es mucho más que dar vida. Es acompañar, enseñar, sostener, alentar y aprender también en el camino. Es estar en los momentos felices y, muchas veces, permanecer en silencio junto a quien atraviesa una dificultad. Es un amor que se hace presente en una palabra oportuna, una preocupación, un abrazo y una oración.
Desde la fe, esta celebración nos invita también a mirar a María, la Madre de Jesús. En ella encontramos el ejemplo de una mujer que confió en Dios, que supo guardar sus palabras en el corazón y que permaneció junto a su Hijo incluso en los momentos más difíciles. María nos enseña que amar es acompañar, confiar y permanecer, aun cuando el camino no resulta sencillo.
En este día, queremos abrazar especialmente a las madres que celebran con alegría, a quienes llevan en el corazón la ausencia de un hijo, a las que recuerdan con nostalgia a sus propias madres y a quienes atraviesan situaciones difíciles. También a las madres que ya partieron a la Casa del Padre y siguen presentes en tantos recuerdos, enseñanzas y gestos de amor que el tiempo no borra.
Desde Radio Corazón, la radio del Arzobispado de Paraná, hacemos llegar nuestro saludo y gratitud a todas las madres. Que el Señor las bendiga, fortalezca sus corazones y las acompañe cada día. Y que María, nuestra Madre del cielo, las cubra con su ternura e interceda por cada una de sus familias.
¡Feliz Día de la Madre!
Que nunca nos falten motivos para decir gracias, para dar un abrazo y para hacerles sentir cuánto las queremos. Porque hay amores que nos acompañan toda la vida, y el amor de una madre es, para muchos de nosotros, uno de los regalos más grandes que Dios nos ha dado.